Columna del Experto
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EL FACTOR HUMANO EN EL DESARROLLO DEL COMERCIO EXTERIOR. Reflexiones con motivo del "Año de la Exportación"

El factor humano se vincula de muy distintas formas con el desarrollo del comercio exterior y por ende productivo de la Argentina, como también de cualquier otro país. Se relaciona, en particular, con características y cualidades que tenga quien integra el elenco de recursos humanos de una empresa, o de las instituciones públicas y privadas que inciden en el desarrollo del comercio exterior. Pero más importante aún, se refiere a los seres humanos que participan de una forma u otra, en la producción e intercambio de bienes y de servicios, sea del lado de la oferta, o de la demanda, o del conocimiento e inteligencia, que inciden en los flujos comerciales transnacionales.

El factor humano implica para una empresa tener recursos humanos que permitan combinar conocimientos, tecnologías y recursos naturales, a fin de producir y ofrecer bienes o servicios de calidad, adaptados en muchos de sus aspectos, incluyendo el precio final, a la diversidad de consumidores a los que se aspire a llegar.

Múltiples son las opciones que las empresas de un país pueden tener a la hora de potenciar la incidencia del factor humano en sus estrategias de comercio exterior. Son opciones que pueden requerir una eficaz relación con las instituciones empresarias y con las gubernamentales dedicadas a la promoción del comercio exterior, sea a nivel nacional, o de la respectiva provincia o localidad. Y también con las instituciones educativas y culturales de su entorno próximo o incluso del remoto pero con acceso digital.

Los recursos humanos de una empresa que aspira a internacionalizarse, proyectando al mundo los bienes y servicios que pueda ofrecer con calidad y en forma sostenida, además de conocimientos, tienen que tener entusiasmo, curiosidad y apertura para entender y gozar lo diverso. Las mismas cualidades se requieren para quienes se desempeñan en una agencia nacional o provincial de promoción del comercio y de las inversiones.

Un ejemplo en tal sentido ha sido Débora Marini, la Directora Ejecutiva de Santa Fe Global, la Agencia de Comercio e Inversiones de la Provincia de Santa Fé, quien falleciera el 30 de marzo a los 37 años de edad. Este Newsletter es nuestro homenaje a quien nos inspiró, con su entusiasta capacidad de acción, a valorar al factor humano en las actividades de promoción del comercio exterior. Con su juventud promovía contagiando entusiasmo!

El gobierno argentino decretó que el año 2019 es el "año de la exportación". Lo mismo había ocurrido en 1999. Es entonces una oportunidad para reconocer que sigue siendo necesario hacer un gran esfuerzo colectivo para proyectar al mundo bienes y servicios originados en el país. Y que tal esfuerzo incluye, en especial, tener presente la importancia que el factor humano posee para el desarrollo del comercio exterior del país en todas sus dimensiones incluyendo, por cierto, la internacionalización de empresas y las inversiones orientadas al desarrollo productivo del país.

El factor humano se vincula de muy distintas formas con el desarrollo del comercio exterior y por ende productivo de la Argentina, como también de cualquier otro país. Se relaciona, en particular, con características y cualidades que tenga quien integra el elenco de recursos humanos de una empresa, o de las instituciones públicas y privadas que inciden en el desarrollo del comercio exterior. Pero más importante aún, se refiere a los seres humanos que participan de una forma u otra, en la producción e intercambio de bienes y de servicios, sea del lado de la oferta, o de la demanda, o del conocimiento e inteligencia, que inciden en los flujos comerciales transnacionales.

Entender las diferencias de todo tipo que existen entre distintos países, es entonces un requerimiento fundamental a la hora de planear y de desarrollar una estrategia de inserción comercial internacional, que aspire a ser eficaz, esto es no sólo rentable, pero también sustentable. Del otro lado del lugar en el que se origina la oferta, cuando se cruzan las fronteras, siempre habrá seres humanos que eventualmente puedan interesarse y demandar los bienes o servicios que se ofrecen. Llegar a ellos es mucho más que un desafío, por ejemplo, de transporte y logística. Es, en particular un desafío cultural.

Ello supone entender el lado de la demanda, donde sea que ella se encuentre en el mundo, en todos sus potenciales desdoblamientos y dimensiones. Costumbres, valores, gustos, preferencias, prioridades, son distintos en cada país e incluso mismo dentro de cada país. Entender y apreciar la diversidad cultural en el plano internacional es, entonces, un requerimiento indispensable a la hora de imaginar qué tipo de bienes y de servicios puede proyectarse desde un país hacia otros. A veces son matices y otras, diferencias profundas. Al sólo efecto de poner ejemplos elementales, entre muchos otros productos, el vino y el dulce de leche así lo demostrarían en el caso argentino.

Supone además entender cómo se construye la conexión entre la oferta y la demanda a través de la multiplicidad de mercados. Tiene que ver, entre otros factores, con el grado de conexión que exista entre los distintos mercados y sus gentes. Un país como la Argentina, con una marcada y rica diversidad de orígenes de su población, tiene en tal sentido una ventaja a la hora de entender cómo conectarse con quienes viven en otros países, a veces muy lejanos como los de Asia y África, donde predominen diferentes culturas. Cómo se alimentan, cómo se divierten y entretienen, cómo se educan, cómo se visten, cómo se instruyen y desarrollan, quienes demandan bienes y servicios en diversos países, son otros tantos aspectos a incluir en la agenda de inteligencia competitiva de una empresa que intenta proyectarse al mundo.

El factor humano implica para una empresa tener recursos humanos que permitan combinar conocimientos, tecnologías y recursos naturales, a fin de producir y ofrecer bienes o servicios de calidad, adaptados en muchos de sus aspectos, incluyendo el precio final, a la diversidad de consumidores a los que se aspire a llegar. Gente que conozcan los eventuales mercados en sus diversas facetas, son en tal sentido un factor que hace a la capacidad de competir en países y regiones cada vez más caracterizados por el predominio de una clase media urbana y, a la vez, empoderada -o sea con consciencia de las múltiples opciones que poseen a la hora de demandar un bien o un servicio-. El conocer y sobre todo haber vivido un cierto tiempo en otros países, especialmente con culturas de raíces profundas y muy distintas a la nuestra, puede ser entonces una de las ventaja competitivas a apreciar a la hora de seleccionar el personal que una empresa requiera, por ejemplo para sus operaciones de comercio exterior.

Múltiples son las opciones que las empresas de un país pueden tener a la hora de potenciar la incidencia del factor humano en sus estrategias de comercio exterior. Son opciones que pueden requerir una eficaz relación con las instituciones empresarias y con las gubernamentales dedicadas a la promoción del comercio exterior, sea a nivel nacional, o de la respectiva provincia o localidad. Y también con las instituciones educativas y culturales de su entorno próximo o incluso del remoto pero con acceso digital.

Son opciones que pueden ser tanto más eficaces si una empresa sabe qué quiere y qué necesita conocer y entender. Opciones para la formación de sus recursos humanos -que es una actividad que en el mundo de hoy requiere ser permanente-, y también para acceder al conocimiento de otros mercados y culturas; o para adaptar sus productos y servicios a la diversidad de la potencial demanda externa; o para comunicar lo que se pueda ofrecer en una forma adaptada a las características de los múltiples mercados.

Los recursos humanos de una empresa que aspira a internacionalizarse, proyectando al mundo los bienes y servicios que pueda ofrecer con calidad y en forma sostenida, además de conocimientos, tienen que tener entusiasmo, curiosidad y apertura para entender y gozar lo diverso.

Las mismas cualidades se requieren para quienes se desempeñan en una agencia nacional o provincial de promoción del comercio y de las inversiones. Un ejemplo en tal sentido ha sido Débora Marini, la Directora Ejecutiva de Santa Fe Global, la Agencia de Comercio e Inversiones de la Provincia de Santa Fé, quien falleciera el 30 de marzo a los 37 años de edad. Este Newsletter es nuestro homenaje a quien nos inspiró, con su entusiasta capacidad de acción, a valorar al factor humano en las actividades de promoción del comercio exterior. Con su juventud promovía contagiando entusiasmo!

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