LA ALADI Y SU POTENCIAL DESAPROVECHADO: INSTRUMENTOS APROPIADOS PARA LA CONVERGENCIA EN LA DIVERSIDAD LATINOAMERICANA.

FÉLIX PEÑA

La ALADI brinda un marco institucional que permite, por un lado, dar cobertura jurídica a acuerdos con elementos de preferencias comerciales que se desarrollen con todos o algunos países miembros, y eventualmente impulsarlos, y por el otro lado, brindar un espacio de interacción con otros países a fin de promover y facilitar, entre otros objetivos, el desarrollo del comercio y de la complementación económica, sin perjuicio que a través del tiempo puedan tener un alcance que cubra objetivos más generales y ambiciosos (por ejemplo, el de un mercado común latinoamericano), que se puedan extender a todos los países latinoamericanos.

Para las empresas interesadas en construir o en participar en redes transnacionales entre empresas de la región que abarca la ALADI, el mencionado marco institucional puede servir de fuente de información sobre las acciones preferenciales que se realicen en la región, y también, como ámbito para impulsar acuerdos gubernamentales (de alcance regional o parcial) que sean funcionales a los objetivos empresarios en otros países de la región.

El instrumento de los acuerdos de alcance parcial puede ser entonces funcional al tejido de redes sectoriales de complementación e integración productiva. Para empresas, especialmente pymes, los acuerdos de alcance parcial, en su modalidad de complementación económica, pueden ser útil en sus estrategias de complementación sectorial con empresas de otros países de la ALADI.

Los acuerdos de alcance parcial permiten lograr razonables equilibrios entre dos demandas a veces contradictorias, tanto de las empresas como de los respectivos gobiernos. Una es la demanda de flexibilidad en las reglas de juego que se apliquen para desarrollar las estrategias sectoriales de complementación productiva. La otra es la demanda de previsibilidad sobre la aplicación de las respectivas reglas de juego -especialmente en lo referente a la estabilidad en las condiciones de acceso a los respectivos mercados- pactadas en el acuerdo de alcance parcial.

La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) tiene un potencial que no estaría debidamente aprovechado (http://www.aladi.org/sitioAladi/index.html). Su pleno aprovechamiento no depende, necesariamente, de una acción colectiva de todos sus países miembros.

Fue creada en 1980 en sustitución de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). Ésta a su vez había sido creada en 1960, a fin de desarrollar una zona de libre comercio, que debía perfeccionarse en un plazo de 12 años. Tanto su formato -zona de libre comercio- como los plazos estipulados no pudieron ser cumplidos. En realidad, cuando se comenzó la negociación del Tratado de Montevideo de 1960, el objetivo original de los países era impulsar acuerdos preferenciales comerciales, especialmente de alcance sectorial, a fin de sustituir los acuerdos bilaterales desarrollados en la década de 1930. Tal objetivo tuvo que ser adaptado a los requerimientos derivados de la participación en el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) y, en especial, de la interpretación predominante de su artículo XXIV (sobre la ALALC y su transformación posterior en la ALADI, ver entre otras, las siguientes publicaciones de Félix Peña: "La ALALC: Agenda para un aniversario", diario "La Nación", 13 de marzo de 1979, en http://www.felixpena.com.ar/;"La reestructuración de la ALALC: ¿Nuevas reglas de juego para el comercio intrazonal?"Revista de la Asociación de Industriales Latinoamericanos, Abril de 1979, en http://www.felixpena.com.ar/"La Argentina y el proceso de reestructuración de la ALALC", Grupo de Trabajo patrocinado por el CARI, con la coordinación de Félix Peña, 15 de octubre de 1979, en http://www.felixpena.com.ar"Una nueva ALALC", Revista Informe Industrial, Abril de 1980, en http://www.felixpena.com.ar/"América Latina en la perspectiva de una Argentina deseada y posible", Apuntes para un Debate, Junio 1980, en http://www.felixpena.com.ar/"Argentina en el contexto latinoamericano", Conferencia en un Coloquio realizado en junio de 1980, y publicada en la Revista Política Económica Internacional de FAPES en febrero de 1981, en http://www.felixpena.com.ar/"Perspectivas futuras de las relaciones Brasil-Argentina", Revista Brasileira de Política Internacional, Enero de 1981, en http://www.felixpena.com.ar/; "Una mirada hacia el futuro. Posibles escenarios en las negociaciones comerciales internacionales", Cátedra OMC - FLACSO Buenos Aires, Septiembre 2015; "América Latina en un mundo incierto y turbulento. Impactos sobre las estrategias de integración regional", Revista "Estudios Internacionales", Santiago de Chile, julio 2017. Ver también la publicación de Vicente Garnelo, incluida en el libro citado en la Sección Lecturas Recomendadas). 

La ALADI tiene por lo menos dos funciones en su objetivo de desarrollar "un área de preferencias económicas". La negociación del Tratado de Montevideo de 1980, tuvo su principal epicentro en la XIX Conferencia de Partes Contratantes que se realizó en Acapulco, México, en junio de 1980 (ver al respecto el artículo de Vicente Garnelo, "El Debate sobre el Modelo de Integración de la ALADI y su evolución", en el libro antes citado. Participamos en dicha Conferencia y en el proceso negociador del Tratado que creó la ALADI, en carácter de asesor legal ad-hoc de la Secretaría de la ALALC).

Una función, es la de brindar un marco legal para la celebración de acuerdos entre todos (los acuerdos de alcance regional) (artículo 6) o al menos entre dos o más de sus países miembros, pero no todos (los acuerdos de alcance parcial) (artículos 7 a 14) En tal caso sólo se requiere la aprobación de los países participantes en el respectivo acuerdo. Tales acuerdos (regionales o parciales) deben contribuir al desarrollo de un mercado común (objetivo sin plazo definido, y a lograrse "en forma gradual y progresiva") entre sus países miembros, precisamente por el desarrollo de preferencias económicas.

La otra función es la de brindar un marco institucional para avanzar, en forma gradual y progresiva, en el cumplimiento de tal objetivo de largo plazo, a través de los órganos representativos de los Estados y del papel que cumple su Secretaría General. Los órganos de la ALADI funcionan en Montevideo.

La primera función es la que permite brindar sustento legal, dentro y entre los países, y también en el sistema multilateral del comercio mundial (antes el GATT y a partir de 1995, la OMC, sea por el artículo XXIV de las reglas del GATT-OMC o por la denominada Clausula de Habilitación aprobada en la Rueda Tokio en 1979, mucho más flexible), a las preferencias comerciales que se otorgan los países miembros entre sí. En los acuerdos de alcance parcial tales preferencias se extienden sólo a los países participantes, pero eventualmente otros o todos los países miembros de la ALADI pueden requerir participar.

Una regla general establecida por el Tratado es la de la cláusula de la nación más favorecida (artículo 44), que obliga a extender a todos los miembros cualquier ventaja comercial que se otorgare a países no miembros, o que no se hubiere otorgado a países miembros en el marco de un acuerdo de alcance parcial. Tal regla fue modificada en junio de 1994 a requerimiento de México, tras su negociación del NAFTA, con los EEUU y Canadá.

Todos los países miembros tienen una representación permanente en la ALADI. Precisamente otra función que puede cumplir la ALADI es la de que tal representación sirva para construir una red de acuerdos comerciales y de integración con otros países de la región, complementando las acciones que se desarrollen en el plano bilateral con el respectivo país. En tal caso, bien concebida la Secretaría General puede cumplir una función de apoyo técnico a las gestiones que se realicen.

En síntesis, la ALADI puede servir como marco institucional que permite, por un lado, dar cobertura jurídica a acuerdos con elementos de preferencias comerciales que se desarrollen con todos o algunos países miembros, y eventualmente impulsarlos, y por el otro lado, brindar un espacio de interacción con otros países a fin de promover y facilitar, entre otros objetivos, el desarrollo del comercio y de la complementación económica, sin perjuicio que a través del tiempo puedan tener un alcance que cubra objetivos más generales y ambiciosos (por ejemplo, el ya mencionado de un mercado común), que se extienda a todos los países miembros.

Para las empresas interesadas en construir o en participar en redes transnacionales entre empresas de la región que abarca la ALADI, el mencionado marco institucional puede servir de fuente de información sobre las acciones preferenciales que se realicen en la región, y también, como ámbito para impulsar acuerdos gubernamentales (de alcance regional o parcial) que sean funcionales a sus objetivos en otros países de la región.

Especialmente, bien interpretado, el instrumento de los acuerdos de alcance parcial puede ser funcional al tejido de redes sectoriales de complementación e integración productiva (ver los artículos antes mencionados del Tratado de Montevideo de 1980 y la Resolución CM2 del 12 de agosto de 1980). Para empresas, especialmente pymes, los acuerdos de alcance parcial, modalidad de complementación económica, pueden ser instrumentos funcionales para una estrategia sectorial de complementación con empresas de otros países de la ALADI.

Bien concebidos, los acuerdos de alcance parcial -especialmente de complementación económica y con alcance sectorial o multisectorial, permiten lograr razonables equilibrios entre dos demandas a veces contradictorias, tanto de las empresas como de los respectivos gobiernos. Una es la demanda de flexibilidad en las reglas de juego que se apliquen para desarrollar las estrategias sectoriales de complementación productiva. La otra es la demanda de previsibilidad sobre la aplicación de las respectivas reglas de juego -especialmente en lo referente a la estabilidad en las condiciones de acceso a los respectivos mercados- pactadas en el acuerdo de alcance parcial. Esta última es la que más puede ser requeridas por las empresas llamadas a invertir en función del mercado ampliado por el respectivo acuerdo de alcance parcial.

La ALADI es en tal sentido un marco institucional apropiado para avanzar en el desarrollo de acuerdos de complementación económica, con alcance sectorial o multisectorial, por ejemplo, entre países del Mercosur y de la Alianza del Pacífico, como también entre países del Mercosur y de la Alianza del Pacífico, por ejemplo, con Cuba. Al respecto, el sector agro-alimentario, incluyendo las necesarias tecnologías como también la maquinaria agrícola, podrían ser ejemplos interesantes para los países y sus respectivos sectores empresarios.